curatorial projects        writing       edition      about       crono

 

ESPAI 13 | FUNDACIÓN JOAN MIRÓ | BARCELONA


CICLO UN PIE FUERA. EXPEDICIONES Y DIÁSPORAS

16.03.17 - 07.05.17


El trabajo de Eva Fàbregas explora la vida secreta de las cosas y los objetos cotidianos, abordando su papel como agentes sociales a través de los cuales circulan nuestros deseos, emociones y afectos. Para esta exposición en Espai 13, la artista ha transformado la sala en un espacio de experimentación somática y sensorial que se inspira en las culturas del bienestar y la relajación. Una especie de spa donde se proporcionan experiencias y se inducen estados mentales. Imagina que eres un bloque de mantequilla deshaciéndose —un ejercicio clásico de meditación— es también el curioso título de esta exposición que se aproxima a la sensualidad del objeto de consumo a través de una instalación inmersiva y envolvente, centrada en las nuevas formas de subjetividad que emergen de la cultura material que nos rodea.

El origen de la exposición se encuentra en el interés de Eva Fàbregas por el modo en que la industria del marketing, a partir de los sesenta, se apropia de técnicas como el psicodrama para desvelar los deseos inconscientes de los consumidores. (Información muy valiosa que iba a permitir diseñar productos dirigidos a segmentos específicos de mercado, en especial las amas de casa). Los entrelazamientos entre bienestar personal, subjetividad y consumo no han hecho más que intensificarse desde entonces. Basta con pensar en la proliferación de subculturas terapéuticas en las redes sociales como serían el fenómeno ASMR, los vídeos de relajación, terapia emocional y belleza femenina (cada vez más difíciles de distinguir) o la cultura empresarial del coaching.

A partir de estas premisas, la artista propone un despliegue de objetos y espacios para la relajación que incluyen materiales como cojines de masaje, prótesis de silicona, trajes de terapia cognitiva, espumas viscoelásticas, licras satinadas, suelos antideslizantes, estructuras hinchables y pelotas sensoriales. Todos ellos son materiales producidos en masa que no sólo movilizan deseos y afectos, sino que además interpelan directamente al cuerpo del espectador, quien en este caso es invitado a habitar —casi literalmente— las esculturas. En esta exposición, la artista practica una especie de equilibrio inestable entre la materialidad del objeto de consumo y la fluidez del deseo, con el fin de buscar y producir efectos específicos sobre nuestros cuerpos.

Inspirándose en aquellos centros donde el bienestar se consume a diario (balnearios, saunas, yoga gyms, bioterapias, piscinas), la exposición configura un espacio diseñado para que el deseo fluya en todas direcciones, difuminando la distinción entre lo natural y lo artificial. Un reproductor portátil con auriculares sirve para poner en relación los distintos elementos de la exposición. A medio camino entre la audioguía de un museo, la figura del entrenador personal y la partitura de una performance que solamente el espectador puede completar, nos encontramos con una voz dulce y femenina —basada en la cultura ASMR— que conduce al oyente a través de experiencias de visualización. Se trata de distintos ejercicios que brindan al espectador la posibilidad de fundirse con uno de los hinchables de la exposición, transformarse en un pedazo elástico de chicle o pasearse por el interior de un autolavado.

En anteriores trabajos, Fàbregas había recurrido a estrategias propias del cine de animación y los cartoons primitivos. El universo que habitan sus esculturas móviles, por ejemplo, es un mundo en que los objetos parecían cobrar vida, los enseres se rebelan y la materia inerte despierta pasiones. También esta exposición refleja un interés por la animación, aunque no cinematográfica. Esta vez, se trata de la animación entendida como un principio cósmico que atraviesa y anima la materia, tanto orgánica como inorgánica. Al entrar en Espai 13, uno se da cuenta de que aquí los asientos se contorsionan de forma elástica, las puertas se dilatan y contraen, los cojines se pegan a la piel y se funden con ella… Se trata de una forma contemporánea de animismo cuyo objeto de adoración no es otro que la materialidad vibrante de un mundo acelerado.

De esta manera, elementos que no dudaríamos en calificar de sintéticos, industriales o híper-producidos se presentan como una segunda naturaleza e incluso parecen haberse convertido en un objeto de culto New Age. Un extraño orificio en un muro, por ejemplo, da entrada a un cuarto secreto inundado por una embriagadora (y casi tóxica) fragancia artificial, que evoca el aroma familiar de un coche nuevo.

Imagina que eres un bloque de mantequilla deshaciéndose es una exposición que ahonda en el interés de Eva Fàbregas por la erótica del objeto de consumo y los mecanismos de la ingeniería del deseo. A través de una instalación que se apropia lúdicamente de las culturas del bienestar y la relajación, esta exposición nos invita a pensar (tal vez incluso a sentir) más allá de la dicotomía entre sujeto y objeto.

ASMR (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma) es una subcultura terapéutica nacida en YouTube. Este neologismo hace referencia a un fenómeno neurológico que supuestamente se caracteriza por una sensación de cosquilleo involuntaria, cálida y reconfortante, la cual responde a estímulos auditivos y podría inducir un estado de relajación profunda.









Eva Fàbregas: Imagina que eres un bloque de mantequilla deshaciéndote