TRASTERO 109 | PALMA DE MALLORCA
26.05.17 - 26.05.17
"This the time, and this is the repetition on the time"
Laurie Anderson. Cantante y artista experimental de performance. Glen Ellyn, EUA, 1947.
Cuando con Pere Llobera decidimos tirar adelante este proyecto para Trastero 109, en Palma de Mallorca (no estoy seguro si fue Pere quién me lo propuso a mí, o a la inversa, o quizá fue una confluencia repleta de coincidencias y deseos), planteamos un punto de partida en el que estuviéramos dispuestos a enfocar un proyecto donde los trabajos que se presentaran no estuvieran condicionados por un público determinado. Es decir, tratar de hacer un proyecto expositivo desde una posición extrema: estar sólo en el mundo, sin importar el receptor a quién va destinado el trabajo que se fuera a presentar.
Un enfoque casi inhumano (cómo él propio artista sostiene) que reúne dos líneas conceptuales básicas; en primer lugar el despojo del artista por hacer algo que valga la pena sin tener en cuenta quien esté al otro lado, a partir de una mirada interna y visceral que le sirve para hablar de imposturas y espacios individuales imposibles a través de un ejercicio de franqueza artística en ocasiones absurda, en ocasiones inaprensible; por el otro, una conexión controvertida que, aunque de corto recorrido, recae en el problema que tienen (algunos) artistas contemporáneos a tener demasiado presente el público a quién va dirigido su obra.
Llobera en uno de sus mails previos a la inauguración planteaba la siguiente sentencia "..a veces no se sabe donde acaban los faroles y empieza la verdad.."; más que una frase lo entendía como un gesto que me hacia pensar en su resistencia ideológica -tanto en sus convicciones humanas como en las pictóricas- y en la posibilidad real que se estaba gestando de hacer una exposición para uno mismo. En palabras de Josep Vicenç Foix en su poema "Darrer comunicat" decimos que el poeta, como poeta, no debe tener otra motivación lírica que la propia de la poesía, algo que, como premisa ante la exposición de Trastero, tenía mucho que ver con lo que traíamos entre manos.
En este sentido STILL LIFE / dos formas de jugar a ser un dios supone una aproximación al propósito (quizá estúpido) de capturar una cosa que en breve desaparecerá. Un modo de actuar entusiasta y desesperanzado que, a partir de registros como la pintura, el texto, el objeto escultórico, y el acto/gesto poético, se centra en la noción de la idea pura a partir de explorar vías de trabajo que no estén contaminadas, y en un registro de errores en que el artista legitima sus contenidos, pero que por contra no encuentra la manera de materializarlos.
Bajo estas premisas, Pere Llobera se mueve en diferentes niveles y campos de interés como alusiones biográficas, paisajes naturales, gestos mínimos, acciones absurdas, citas poéticas, referencias contraculturales, y aproximaciones textuales. Una dualidad marcada por el humor, la parodia, el error o la imposibilidad las cuáles conforman estos dos grupos de piezas. L'Ocell (2017) es un ejemplo clarificador de como el artista compite con Dios decidiendo el devenir de animales y seres vivos copiándolos, matándolos o haciéndolos inmortales: un pájaro que está muerto y por tanto sin retorno. Lo recoje; lo sube al taller; y juega a ser un Dios; o el doctor Frankenstein. Lo deposita sobre un soporte, y en esta mesa de operaciones duplica el animal. La madera en el que descansa su cuerpo será también el soporte de su segunda vida: más plana; más larga; menos deseable para su instinto. Útiles siquiera para la contemplación de los hombres y las mujeres y un poco para la vanidad de la mano del artista que le ha fabricado esta triste prorroga.
Algo parecido sucede en Collir roselles (2012). Un registro videográfico y sonoro del poema "Si puc" de Gabriel Ferrater. No cesar de grabarlo hasta que el poema se hubiera leído solo y verdaderamente para él. Al cabo de unos días, y ya en su estudio, procederá a activar la grabadora para pintarla justo en el lapso de tiempo en el que trataba de recitar bien ese poema, como si el poema perfecto estuviera en esa grabadora que estaba pintando. Esta falta de practicidad también se postula en El braç enguixat (sota el títol de Hervé Guibert) (2015) un objeto escultórico que parte de una imagen intrascendente, la de un atardecer sobre un armazón de yeso. Un cromatismo que llama a observa y disfrutar una última mirada como un último deseo antes de traspasar; un relato lesionado sobre la muerte para tratar de ilustrar la amarga sensación que le produjo la lectura de un libro de este autor francés. Algo que encaja a la perfección con otros de sus grandes referentes, Bob Fosse y su alter ego en "All that jazz" Joe Gideon. Una película que se presenta como un panteón fílmico capaz de tratar el tema de la muerte des de la seriedad y la duda, ya sea esta desestabilizadora, ácida o subversiva.
Por último, una serie de actos fallidos como Parquet, (2017) y Conferència per a ningú (2017). Dos obras que des de lo autobiográfico se erigen como pequeñas acciones tragicómicas que, des del drama satírico, el instinto y cierto sentido del humor, reflejan una posición consciente y voluntaria de una redención de su poca o nula efectividad.
En definitiva, STILL LIFE / dos formas de jugar a ser un dios tiene que ver con la fantasía de competir con Dios, y proceder a este ejercicio como designio de seguir vivo. Un modo de actuación que finalmente constata que a veces los grandes temas de la humanidad, aunque parezcan un cliché, acaban teniendo un lugar y un protagonismo cuando se trata de ser sincero con uno mismo.
Pere Llobera: Still Live / dos formas de jugar a ser dios